Al entrar en la Iglesia del Sagrado Corazón de los Jesuitas por la esquina de Juana de Vega con Fonseca, el visitante descubrirá al fondo un retablo formado por diversas figuras presididas por un Cristo Resucitado. A la izquierda pequeños tragaluces, que dan a la calle Fonseca, proporcionan una iluminación tenue que protege el recogimiento del templo.

Antes de seguir adelante, y a la derecha, separándose del centro de la Iglesia y cambiando de espacio y atmósfera, se halla un pasillo con tres puertas al lado derecho que dan a confesionarios de corte moderno. Al fondo una capilla pequeña y recogida invita a la oración. Un gran Cristo (el mismo que estaba en la antigua iglesia) sin cruz, aunque con todos los signos del crucificado y sobre una huella de cruz marcada en la pared de madera de la capilla, es el único detalle icónico de este sobrio y sencillo espacio. Sólo un sagrario alivia la desnudez de esta pared. Todo ello invita a la interioridad. Las luces y la madera manifiestan una continuidad de estilo con el resto del templo, pero apuntan a otro tipo de oración, a otro momento de vida espiritual. Se trata de un espacio para orar o prepararse para el sacramento de la reconciliación. Evita la distracción por el movimiento de quien entra y sale de la iglesia y, por ello, puede ser adecuado para el silencio, el recogimiento y la oración.

Los confesionarios no siguen el diseño habitual. En ellos el penitente puede arrodillarse ante una rejilla que hay a su derecha tras la cual se encuentra el sacerdote, o puede sentarse frente al sacerdote con mayor cercanía, ante una pequeña mesa. La puerta, que da al pasillo, garantiza la intimidad. Se pretende facilitar la dimensión de encuentro entre los presentes (el penitente y el Señor, mediado sacramentalmente por el Sacerdote), de manera no sólo ni principalmente acusatoria, humillante, o cargada de culpabilidad y vergüenza, sino como algo coloquial, tal y como apunta la Encíclica Redemptor Hominis. Incluso como lugar de consuelo y reencuentro de la paz integral donde se manifiesta la divina misericordia.