Se nos ha ido Rafa Romero. Deja su huella de bondad y elegancia en los diversos lugares en los que vivió.

Nació en Ourense, de lo que siempre presumió, hace algo más de 90 años, de ellos, 71 los vivió como Jesuita. Empezó en Salamanca, continuó en Comillas y estuvo algún tiempo en Heytrop (Reino Unido) donde aprendió un inglés impecable (no toleraba la pronunciación incorrecta de ese idioma). Dedicó la mayor parte de su vida a varios colegios de la Compañía (Gijón, Vigo, Salamanca, A Coruña, Santiago). Fue Rector del Apóstol en Vigo y de nuestro Santa María del Mar desde 1988 hasta 1993. En su rectorado se celebraron las bodas de plata del Colegio. Como director siempre transmitió tranquilidad y paz y se hizo querer por todos. Dirigió en Galicia las Aulas de la Tercera Edad y la Formación Permanente de Adultos, con los que presumía de haber recorrido medio mundo. Era casi imposible nombrar un lugar donde no hubiesen estado.

Es inabarcable el cariño que ha dejado, incluso cuando la edad y algún achaque le obligaron a ir dejando tareas. En esta última etapa se esforzaba por no ser una carga para los demás y continuar siendo útil trascendiendo sus propias habilidades, fuerzas y energía. Se nos ha ido un gran hombre y un gran jesuita dejando un gran hueco en su familia y su comunidad. En el cielo hay un orensano de pro que no permitirá a los arcángeles, San Rafael entre ellos, una mala pronunciación del inglés.

Descansa en paz, Rafa.